Volver DÍA DE LOS SIN TECHO 2010

«Nadie sin derechos. NADIE SIN HOGAR»

«Nadie sin derechos. NADIE SIN HOGAR»


HOY TAMBIÉN DUERMO EN LA CALLE
DE QUIÉN HABLAMOS

Estamos hablando de:

Personas sin techo son las que están literalmente en la calle , es decir, que viven en espacios públicos abiertos y que duermen, a veces, en albergues nocturnos (cerrados durante el resto del día).

Personas sin hogar son quienes viven en centros de acogida , en régimen de estan­cia completa y un tiempo de residencia limitado, y que carecen de otra alternativa.

Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística (IN E) en 2005, nos revela un rostro de exclusión social con rasgos de personas jóvenes , con difícil acceso a los servicios sociales y expuestas a agresiones violentas de algún tipo . Se constata también la incorporación de un número creciente de mujeres e inmigrantes .


SIN TECHO, SIN DERECHOS
VIOLENCIA Y EXCLUSIÓN

Cuando hablamos de la violencia de que son objeto las personas sin hogar nos referimos a todo aquello que impide que la persona satisfaga sus necesidades fundamentales ? alimentación, vivienda, salud, vestido ? para poder vivir con dignidad.

Pero cuando, además, se le priva de las oportunidades de participar de las formas de vida y de integra­ción social, decimos que se da una situación de exclusión social .


CÓMO SE LLEGA
A ESA SITUACIÓN

La exclusión es fruto de diversos procesos de cambio:

  1. En los modos de producción - La aplicación de las nuevas tecnologías a todos los cam­pos de la producción y la extensión de la globalización económica ha disparado el creci­miento económico, pero también la pobreza.
  1. En el empleo - El aumento del empleo inestable y precario con el fin de mantener los nive­les de competitividad y beneficio exigidos por el mercado afecta de manera especial a jóvenes, mujeres, parados mayores de 45 años e inmigrantes no regularizados.
  1. En el acceso a la vivienda - La ausencia de vivienda dificulta el acceso al trabajo y a la edu­cación, limita las posibilidades de inserción social, impide el desarrollo personal y provoca un rápido deterioro de la salud física y mental.
  1. Deficiencias en la protección social - La actual política de contención del gasto social supone una merma de recursos adecuados para desarrollar estrategias de inserción.
  1. Cambios demográficos y familiares
    • Descenso de la tasa de natalidad.
    • Envejecimiento de la población.
    • Crecimiento de la inmigración.
  1. La autopercepción de inseguridad y fracaso - Deficiencias en la educación, la vivienda, la salud, etc, lleva a la población afectada a una autopercepción como fracasado.

A LA SOCIEDAD LE FALTO YO
RESPONSABILIDAD DE TODOS

¿Qué pedimos?

•  A LAS AUTORIDADES PÚBLICAS realizar un mayor esfuerzo para erradicar la pobreza y la exclusión social.

•  Desarrollar alternativas reales de inserción

•  Propiciar una mayor coordinación y colaboración con el conjunto de la sociedad Arbitrar una respuesta adecuada a la inmigración

•  Atajar de manera urgente y decidida la especulación inmobiliaria

•  Derogar ordenanzas represivas y policiales en el uso y regulación del espacio público.

•  A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL abordar contenidos informati­vos honestos sobre las personas sin hogar.

•  A LA SOCIEDAD EN GENERAL coordinación, implicación y participación con el Estado y el conjunto de los agentes económicos y sociales en la puesta en marcha de accio­nes de inclusión social.


TREINTA MIL
PERSONAS SIN HOGAR

En España hay más de ocho millones y medio de pobres. Sin embargo, la peor situación la sufren las 30.000 personas que carecen de un techo donde vivir y las 273.000 que residen en infraviviendas. En estas personas se combinan la precariedad económica y la falta de alojamiento, con la pérdida de vínculos sociales y familiares, y la ruptura de sus proyectos per­sonales de vida.

En la Unión Europea se estima que hay alrededor de tres millones de personas sin hogar y otros dieciocho millones que habitan en viviendas precarias.

Las personas sin techo viven en carne propia la exclusión social en su dimensión más extrema y padecen ese tipo de violencia social que Susan George define como "todo aquello que impide que la gente satisfaga sus necesidades fundamentales: alimentación, vivienda, vestido, si, pero también dignidad".

En este último año se ha acentuado el "cambio de rostro" que se está produciendo en el per­fil de las personas sin hogar, debido al aumento del número de jóvenes , de mujeres y de inmigrantes .